domingo, 2 de enero de 2011

Andrés un artesano sorprendente.


Lo que se muestra en las películas colombianas sobre el problema de violencia, no es ni la mitad de lo que se vive realmente en Colombia. Series como: La vendedora de rosas, Rosario tijeras, La virgen de los sicarios, entre otras; revelan los casos que afectan a la sociedad, como consecuencia se dan ciertos factores como inestabilidad de muchos colombianos, el desplazamiento y la emigración.
La historia de Andrés Sánchez, se basa en hechos muy sufridos y que solo con el positivismo o la buena voluntad, pudo lograr que este gran artesano pasara la hoja y diera un cambio de 180 grados a su vida. Puesto a que Andrés llegó al Ecuador hace 4 años, uno de los motivos fue porque es un país cercano de Colombia, ya que él quería  explorar nuevos horizontes, pero no alejarse del todo de su familia que es lo más preciado, compuesta por su mamá, su hermano de 16 años que aun no termina el bachiller y su hermana de 17 que tampoco termina el colegio y ya tuvo un hijo, ellos viven en Medellín Colombia; Andrés dice que ojalá tuviera los medios económicos para traerse a su familia a éste país para que no se aguanten ésta “zozobra”, que quiere decir malestar.
Por otro lado tuvo la necesidad de salir del país, sabiendo que Medellín por muy bonita e industrializada que sea, tenía su lado oscuro que caracterizaba a la cuidad como la una de las más peligrosas en delincuencia, mafias camufladas y sicariato; conocidas así como “las famosas culebras”; que les da por acribillar a cual persona se le cruza en el camino.
Andrés estudiaba en la universidad de Antioquia, pero todavía no terminaba la carrera de diseño gráfico, pues estaba en cuarto semestre cuando decidió vivir en Ecuador. Él llegó con una amiga llamada Juliana que trabajaba como peluquera en Quito. La situación no se tornaba bien, ya que Andrés dormía en un sofá y luego en un  colchón.
Andrés quiso explotar su talento de artesano y mientras pasaba el tiempo, fue perfeccionándose hasta convertirse un gran artesano, tanto que logro diseñar un hostal en Atacames, restaurantes y hasta su propia casa logrando así la estabilidad que tanto anhelaba “Yo tenía una muy acelerada, ya que antes era muy toma trago, pachanguero y relajado con la vida, hasta que entendí el significado de ganarse las cosas con el sudor de la frente y ahora más si tengo otros motivos que me impulsa a salir adelante en la vida que son mi mujer y mi hija”. Decía Andrés y decía que su hija era su vida.
Efectivamente Andrés se enamoró de una muchacha llamada Jeime que es de Armenia Colombia y tuvo una linda niña ecuatoriana llamada María José.
Él piensa que la constancia es el primer ingrediente para triunfar en la vida.

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