viernes, 24 de diciembre de 2010

Doña luz una luchadora en serie.

Al claro de la luna, mientras el viento reinaba en las calles de Quito, doña Luz Dary Alvarado iba rumbo a su casa, porque tuvo un día agotado en el trabajo, ella trabaja en un restaurante a las afueras de la ciudad donde puede estar tranquila.
Doña Luz ha tenido una vida muy trajinada, puesto a que ella se despojó de todo lo que tenía, en este caso era una buena casita donde vivía en paz con su familia, en Cali Colombia;  aquella mujer que cuyo espíritu emprendedor la motivaba para seguir adelante, tenía en su mente un pasado oscuro e infructuoso, pues como decía Charles Pierce “El conocimiento de una persona se basa en las experiencias vividas a diario”.
Ella como muchas personas ha sido víctima de la violencia que se vive en Colombia por culpa de la guerrilla, desahuciada y pensativa, ella recordaba cuando el grupo armado por no tener nada que hacer, el mató a su esposo de la manera más cruel tirándolo a un barranco a media noche y a ella la amenazaron con matarla también si no se iba del país. Recuerdo tétrico que no lo compartía con nadie hasta hace poco que lo comentó en el “Hallas” que es un centro de bienestar y ayuda a los extranjeros en el Ecuador, doña Luz compartió su caso a cambio de recibir ayuda psicológica y vituallas mensual.
Esta mujer no se recuperaba aún de otra tragedia que le sucedió hace poco con su hijo, que era homosexual y tenía su pareja estable, pero esta le mató por celos enfermizos; él era lo único que le quedaba, y que era lo más preciado que tenía en ese entonces.
Sentada en el bus, recostó su estresada cabeza al vidrio y cerrando los ojos se le salieron las lágrimas, le reflejo de dolor y de tristeza se notó en la ventana de su alma.
Cuando llegó a la casa dijo entre sí “Mañana será otro día”; ahí su semblante cambió como si estuviera adornada por un collar de pájaros, porque comprendió que la vida está dividida en etapas las cuales se pueden quemar. Por lo tanto doña Luz es una luchadora más que esta en este país queriendo salir adelante en la vida.
Cuando ella se acostó pudo dormir tranquila con la luz de la esperanza en su rostro.

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