Cada persona guarda en su mente un libro, éste libro es la memoria, aquella que cuyos hechos vividos buenos y malos almacena muy dentro de nuestro ser. En esta ocasión Alejandra Murillo cuenta su historia.
Alejandra es una joven de 20 años, tuvo una vida muy dura, ya que su padre la abandonó cuando ella estaba muy pequeña, por lo tanto los valores adquiridos le sirvieron en la vida gracias a la crianza de su madre y sus abuelos.
Alejandra nació en Bogotá, pero vivió mucho tiempo en Pereira Colombia. Hace 5 años llegó a Ecuador con el fin de encontrar estabilidad, tranquilidad y un futuro mejor; puesto Pereira es una ciudad bonita y desarrollada, pero reina el sicariato y las mafias que se camuflan en varias urbanizaciones.
Cuando ella recién vino a este país se le presentaron muchos inconvenientes para encontrar trabajo, porque fue a tres sitios y no se sintió a gusto.
Se presentó en un casting de modelaje al cual ganó, pero cuando el director se enteró de que ella es colombiana, se rebusó a darle el puesto porque opinaba que los colombianos si no son ladrones, son narcotraficantes o prostitutas. A lo que ella le respondió furibunda dándole un puñetazo en el rostro.
Luego probó suerte en una empresa de fármacos como secretaria, pero no le fue posible adaptarse porque no terminó su estudio de computación.
Alejandra decidió explotar su talento de barman un prostíbulo llamado “El Doll hause” y duró apenas dos días, porque no soportó el drama que se vive en dicho lugar, ya que ella era testigo de cómo sufrían las mujeres que laboraban allá, las chicas bajaban a tomarse un trago y lloraban de lo duro que les tocaba su labor.
Alejandra por ultimo decidió trabajar con los niños y hasta ahora le va muy bien, ha triunfado mucho como profesora, tiene su esposo chileno y un bebé de 30 días al que ama con el alma. Ella piensa que no hay imposibles que todo está en la mente y que la buena voluntad nos hace libres.
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