jueves, 30 de diciembre de 2010

Una estudiante aguerrida.


Hace cinco años, cuando tenía diecisiete años de edad, Valentina Murillo veía a ecuador como un nuevo mundo, en el que se sentía al principio ajena a él, mientras viajaba con su madre y sus dos hermanos cuando cruzaba la frontera de Colombia y Ecuador, a Valentina le llamó mucho la atención las montañas ecuatorianas, porque se notaban tan majestuosas y tan voluminosas que la aventurera muchacha se emocionó a la hora de entrar a dicho país.
Pero como no todo lo que brilla es oro, Valentina tomaba un reto establecerse allí, ya que cuando llegó a Quito, ella no soportaba el frío tan aterrador, puesto a que la joven estaba acostumbrada a la tierra caliente como lo es Pereira la ciudad en la que se crió.
Por otro lado, aquella joven tenía una angustia por dentro de no la dejaba en paz y latigaba su mente. sentía la calma que no conseguía en su país, pero era el hecho de no estudiar, ella estaba esperaba conseguir trabajo, mientras se solucionaba su estadía en Ecuador y quitar de compañía el aburrimiento que sentía, porque se encontraba inestable, ya que no tenía amigos, conocía a nadie solo a su familia.
Intentó trabajar  de secretaria en una empresa petrolera llamada “Prozone compañía limitada” pero el pago era miserable, por lo tanto se salió; probó suerte en una empresa llamada “Latín fármacos”, pero se salió, por acoso del gerente; Trabajó un mes en un vivero y se sentía a gusto, pero no dejaba de pensar en su futuro como periodista.
Mientras su madre trabajaba duro en una empresa de construcción, ahorraba para el estudio de sus hijos y ponerse un negocio de comida típica colombiana. Valentina buscaba la tan anhelada carrera en las universidades de Quito, pero solo encontraba comunicación, hasta que encontró una universidad que sí tenía periodismo.
Ahora Valentina está estudiando, tiene amigos y sigue luchando por sus sueños, que son ejercer su carrera, tener una familia y viajar por el mundo. Ante todo ella piensa que no puede lograrlo sin Dios y la pasión o empeño que ella le ponga a las cosas que quiere hacer, ella piensa que la vida es siempre una lucha, sino que hay cosas muy bonitas de las que se pueden disfrutar.

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