jueves, 23 de diciembre de 2010

Libardo un pastelero independiente.

Todo empezó  en Colombia hace cuatro años, cuando Libardo Ballesteros  tenía su propio restaurante y le iba muy bien en el departamento del Tolima; pero como no todo lo que  brilla es oro, para Libardo el entorno que lo rodeaba era su pesadilla, en este caso era una pesadilla real, porque la guerrilla rondaba por esos lados, y el miedo reinaba en su vida.
Es muy cruel cuando la paz de una persona cuesta y en este caso a Libardo casi le cuesta la vida, porque pudo conocer a la guerrilla cara a cara, cuando dicha gente conflictiva le fue diciendo que tenía setenta y dos horas para marcharse de su tierra; porque no lo querían ver en ese pueblo más ya que  a Libardo le iba bien económicamente.
Lastimosamente Libardo es una de las tantas personas desplazadas por la violencia de este conflicto armado que acarrea la guerrilla en contra del gobierno colombiano; el cual pagan justos por pecadores y mucha gente sale lastimada de ello. Para Libardo fue muy duro dejar: A su familia, su trabajo y su tierra; para luego hacer una nueva vida en otro país donde no sabía si se acoplaría o no.
Por suerte llegó a Ecuador el país vecino y expuso su caso a Relaciones Exteriores, ya hoy es refugiado y un ciudadano de este país, donde encontró lo que en su ciudad no había y era seguridad y calma. Entonces quiso sobresalir: Abriendo un restaurante en Quito que se llamó “los tamales de la abuela”, pero no funcionó; entró a trabajar en un centro de rehabilitación llamado CODEC y quebró por mala administración; probó suerte en un restaurante mediterráneo que se llamaba “El garlic” y no dio resultado porque el restaurante cerró.
Frustrado, sin saber qué hacer, decidió tomar una actitud emprendedora y otra vez valerse por sí mismo, explotando su talento y hacer lo que a él le gusta que fue la repostería, deleitando el gusto de los quiteños y de sus compatriotas con sus ricos postres y distribuyéndolos en varios restaurantes. Ahora Libardo piensa que “ La clave del éxito radica en el empeño que uno le ponga a las cosas” y “que las limitaciones las pone uno mismo”.

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